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Los catalanes añaden el panettone a sus mesas durante la Navidad

Los catalanes añaden el panettone a sus mesas durante la Navidad

El incremento de ventas de este dulce de origen italiano se combina con una oferta cada vez más variada de turrones, troncos de Navidad y pastelería salada.

Las pastelerías artesanas están ya en plena campaña navideña, la más importante del año. El turrón artesano seguirá siendo el rey indiscutible de la Navidad, pero el panettone deja atrás su etiqueta de novedad y se presenta como un producto consolidado gracias a su gran demanda, multiplicándose por 4 en los últimos cinco años. Según datos del Gremio de Pastelería de Barcelona y, siguiendo la tendencia de esta pasada castañada con los panellets, se prevé superar las cifras del 2017 y los catalanes comeremos casi dos millones de unidades de turrones artesanos.

En cuanto a los precios, estos se mantendrán respecto a los de los otros años, mientras los maestros pasteleros siguen innovando con nuevas propuestas creativas y originales. Jijona, crema catalana y praliné no faltarán en ninguna pastelería, sin dejar de lado los nuevos sabores que aparecen cada año y que van seduciendo a los catalanes más atrevidos, como el de toffee de frambuesas y reducción de vinagre balsámico, el panettone con praliné de almendra o el de trufa de café con toffee líquido de whisky.

Además, siguiendo la moda más healthy, también experimenta un crecimiento la demanda de aquellos turrones con menos azúcar, así como los aptos para personas con intolerancias alimentarias (sin gluten, sin lactosa…).

Pero los turrones no son los únicos protagonistas de estas Fiestas. Según el Gremio de Pastelería de Barcelona, los dulces de autor, como los troncos de Navidad, se posicionan como otra tendencia al alza y destaca la pastelería salada, tanto para consumir la noche del 24 como la del 31 de diciembre, debido a la costumbre de celebrar con la familia y los amigos estas dos datos y poderlo hacer a casa.

El Mejor Panettone Artesano de España es de Barcelona

El panettone, dulce navideño típico italiano, ha consolidado su presencia en el mercado local gracias a su popularidad en los últimos años y al impulso que le ha dado el Concurso del Mejor Panettone Artesano de España, que este año ha celebrado su tercera edición. De hecho, la Ciudad Condal puede presumir de acoger la pastelería con el mejor panettone de España, la Pastelería Ochiai.

El certamen, organizado por la Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona (EPGB), se celebró en Milán, cuna del panettone, bajo la atenta mirada de un jurado internacional formado, entre otros, por eminencias de la pastelería italiana.

El origen del turrón, del tronco de Navidad y del panettone

La mayoría de historiadores sitúan los orígenes del turrón en la península arábica, bajo la teoría que se sustenta en el tratado De medicinis et cibis semplicibus, escrito por un medico árabe del siglo XI, en el cual se habla de un dulce llamado “turun”, elaborado con almendras y miel y que fue traído por los árabes en las costas mediterráneas, en especial en España y en Italia. Más tarde, en el siglo XV, zonas como Alicante o Badajoz, ya producían su versión de los turrones y en el siglo XVI era una costumbre extendida en todo el país.

En cuanto al tronco de Navidad, los franceses atribuyen su creación al pastelero Pierre de Lacam, a finales del siglo XIX. Aún así, su origen puede ser mucho más antiguo, ya que se sabe que desde el siglo XII las familias franceses se reunían la noche del 24 de diciembre alrededor de un gran tronco, decorado con hojas verdes y cintas de colores, que quemaban mientras explicaban historias y cantaban villancicos. Un tronco que más tarde se convirtió en pastel.

No son pocas las leyendas e historias que hablan de los orígenes del panettone. Una de ellas ha situado al pastel en el 1490, cuando un joven aristócrata llamado Ughetto Atellani de Futian declaró claramente el amor que sentía por la hija de un pastelero de Milán haciéndose pasar por un aprendiz. Así, inventa un pan azucarado con forma de cúpula con frutas confitadas y aroma de limón y naranja. Tan deliciosa resulta ser su creación que los milaneses empezaron a acudir en masa a la pastelería a pedir el “Pan de Toni”, ya que así se hacía llamar el “aprendiz” improvisado. De aquí dicen que proviene el nombre de «panettone».

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