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Almiruete celebra su tradicional Fiesta de la Colación invitando a pan y bollos a todos los vecinos

Almiruete celebra su tradicional Fiesta de la Colación invitando a pan y bollos a todos los vecinos

El pasado 18 de mayo, los vecinos de Almiruete, una pedanía de Tamajón, en el noroeste de la provincia de Guadalajara, celebraron la fiesta de la Colación, una tradición que se remonta al siglo XVI y que consiste en hornear pan y bollos, compartiéndolos con los vecinos en la plaza del pueblo.

Como ya es costumbre, el día antes el viernes, a partir de las 18 h, se iniciaron los primeros preparativos, es decir, se encendió el horno. A las 6 h de la mañana del sábado empezaba la fiesta con el inicio del amasado.

A las 9 h empezó la cocción del pan. Posteriormente, a las 12 h los vecinos pudieron disfrutar de un mercadillo y a las 14 h se cocieron las magdalenas. Por la tarde, a partir de las 19h, llegó el turno de los juegos clásicos infantiles y una merendola en la plaza. La jornada acabó a las 21 h con juegos y mucha diversión.

¿Cuál es el origen de la Fiesta de la Colación?

La tradición cuenta que durante una peste que asoló la comarca, los vecinos de Almiruete se encomendaron a la Virgen de los Enebrales y fueron en peregrinación a su ermita ofreciéndole viandas y rogándole que terminara con la epidemia. Así ocurrió y en conmemoración de este milagro se celebra desde entonces la fiesta de la Colación. Desde entonces, los habitantes reparten pan y magdalenas (cocidos por ellos en el viejo horno de leña vecinal) a vecinos y visitantes.

Dado que los episodios de peste comenzaron en el año 1.352, pero se repitieron de forma cíclica durante tres siglos, y que la ermita de los Enebrales existía en el siglo XVI, el origen de esta tradición podría remontarse a esta época.

Originalmente esta fiesta de Almiruete se celebraba el día 8 de mayo. Perdida en los años sesenta con la despoblación, se ha recuperado gracias al esfuerzo de los proios vecinos de Almiruete.

Un horno con mucha historia

El edificio del horno de Almiruete fue construido en los años 40 sobre el terreno de un juego de bolos. Fue construido por los vecinos del pueblo para poder cocer pan sin tener que pedir favores a aquellos que disponían de horno en casa. En este horno se cocía el pan por familias y por turnos para todo el mes, debiendo aportar cada uno la leña necesaria para la cocción. El horno estaba casi permanentemente encendido, ya que todos los días se cocía pan. En contadas ocasiones se cocía bollería.

La cantidad que se cocía era unos 30Kg aproximadamente, con lo que salían 30 panes de kilo (uno para cada día del mes). Estos panes se guardaban en una tinaja cubierta con un paño húmedo y debido a su especial proceso de cocción aguantaban mucho mejor que los panes industriales actuales.

El edificio cayó en desuso con la despoblación y se dividió transversalmente para crear dos salas. La más pequeña sigue albergando el horno que los vecinos de Almiruete cuidan y lodan todos los años (se recubren las paredes interiores con lodo y paja machacada para hacerlo refractario), ya que la falta de uso afecta negativamente a la estructura. La otra mitad ha albergado durante más de 20 años el consultorio local. En 2014 se llevo a cabo una rehabilitación del edificio volviendo este a su distribución original.

 

 

 

 

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