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El Club Richemont se expande a Portugal y México

El Club Richemont se expande a Portugal y México

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Su llegada expone la todavía necesaria regulación de la formación panadera en ambos países y en España

El Club Richemont da un paso más en su expansión internacional. En un margen de dos semanas, la asociación se ha extendido a Portugal y a México, un proceso que ha requerido “un año” de trabajo”, explica Jorge Pastor, presidente del Club Richemont Internacional. Hasta el momento se ha avanzado que los encargados de dirigir ambos clubs serán Elisabete Ferreira en el primero y Abel Sierra en el segundo.

El primer acto de formación del club portugués se materializó con unas jornadas técnicas celebradas en las instalaciones de la multinacional Ferneto, en la ciudad de Vagos, donde los panaderos que acudieron aprendieron especialidades del país lusitano. El de México fue la semana pasada, con otras jornadas técnicas en Ciudad de México, donde acudió gente “de muchos países latinoamericanos”, comenta Pastor.

El interés de ambos países por llevar la divulgación panadera era patente desde hacía tiempo. El club español ya tenía integrados miembros portugueses que acudían al país a realizar actividades por falta de sede en el suyo. Aunque el uno y el otro todavía no disponen de una sede, Richemont está empleando instalaciones de firmas o escuelas poco utilizadas, como es el caso de Ferneto o Villanueva en Portugal, o Europan en la capital mexicana. Pastor se muestra satisfecho con en número de asistentes en las jornadas: “De alguna manera representa que la palabra Richemont es sinónimo de calidad y buena formación donde merece la pena invertir algo de dinero”.

El club mexicano ya cuenta con diez miembros, pero serán necesarios “unos años para encontrar el numero de persones para que tenga su masa crítica”, afirma el presidente, que señala que se trata de un “proceso lento” pero que funciona mejor y más rápidamente “cuando lo formamos personas con ganas de aportar y trabajar”. Aún siendo una asociación sin ánimo de lucro, “normalmente encontramos gente muy motivada y así nos van bien las cosas”, comenta el responsable.

La formación reglada española, todavía con carencias

Las funciones del Club Richemont dependen de las “carencias, necesidades y expectativas del lugar”: “En España le hemos dado mucha importancia a los conocimientos, a los cursos y a la escuela porque la formación profesional es escasa, mal dada, mal organizada y no existe opción dual” señala Pastor, que, aunque ahora empieza poco a poco a potenciarse, tiene unas “carencias enormes”. En este sentido, “Portugal y México tienen carencias similares”, afirma.

Otro de los déficits es que en España no existe un centro de competencias que centralice y dirija todas las escuelas de formación profesional de panadería “lo cual es habitual en Francia, Suiza y otros países europeos”, subraya. Por ello, cada comunidad autónoma interpreta cómo hay que impartir la formación, hecho que da lugar a que haya “personas que están dando clase de panadería sin ninguna formación específica y profesional”, explica. También, que no existe el grado superior de formación profesional en panadería, solo hay un grado medio. “[El Club Richemont] no somos ni el Gobierno ni una autoridad para cambiar esto desde un punto de vista estatal. Por ello optamos por promover la formación dentro de los miembros de nuestro club”, hecho por el cual los clubs son “tan importantes”, concluye.

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