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Dietas de tendencia: comer sin gluten sin ser celiaco ¿qué aporta y qué no?

quinoa

“Voy a hacer dieta sin gluten” comenta Gloria L. en una cena con amigas. “¿Eres celiaca?” le preguntan. “No, pero dicen que es más sana y ayuda a adelgazar”. Nos preguntamos si es así ¿hay algo de verdad en una afirmación pronunciada con tanto convencimiento? Investigando, descubrimos que hay una cierta tendencia de seguir una dieta sin gluten y multitud de consultas on line sobre los beneficios de esta dieta.

También aparecen informaciones estadísticas sobre los efectos económicos que esta tendencia está teniendo, por ejemplo, en los países norteamericanos. Hoy por hoy, según una información publicada en mayo de 2015 en Forbes, la previsión de las ventas de productos libres de gluten crecerá en los próximos años en 2.000 millones de dólares.

Un país que ha realizado estadísticas sobre esta tendencia, Canadá, cuantificó en 2008 que el porcentaje más elevado de consumidores de productos libres de gluten superaba los 7 millones de personas (el 22 % de la población). Y se trata de una cifra muy llamativa porque es muy superior a los 2,1 millones de canadienses con sensibilidad al gluten (el 6 %) y los 350.000 con diagnóstico médico de celiaquía (el 1 %).

Solo tiene beneficio si se es celiaco o sensible al gluten

El gluten es una proteína que se encuentra, principalmente, en el trigo y que además de la celiaquía puede ser la causa de otros problemas de salud. “Podemos hacer una dieta sana sin tomar gluten; otra cosa es que vayamos a obtener beneficios para la salud. En los últimos años se sabe que además de las personas que tienen una enfermedad celiaca clásica puede haber otras personas que puedan tener una cierta intolerancia al gluten y que no se pueda diagnosticar como una celiaquía. Este tipo de personas se pueden beneficiar de una dieta exenta en gluten pero no es algo que se deba tomar de manera indiscriminada porque entonces no se va a obtener ningún tipo de beneficio” explica a ‘Pan y Pizza’ Irene Bretón especialista en endocrinología y miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

“Hay que tener en cuenta que una persona que decide seguir una dieta sin gluten va a ver alterados muchos aspectos de su vida cotidiana porque va a tener que elegir cuando vaya a un restaurante platos preparados de manera específica, ocurrirá igual cuando vaya a comer a casa de un amigo… es algo que no se debería hacer a la ligera. Lo que no tiene mucho sentido es hacerlo a medias” concluye.

Esta reflexión es compartida por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) que no recomienda “quitar un nutriente de la dieta si no hay una necesidad por una enfermedad.”

La inquietud por seguir una dieta sin gluten también se ha detectado en las consultas de los nutricionistas; en este caso con el objetivo de adelgazar, confirma el presidente de la Fundación Española de Dietistas y Nutricionistas (FEDN) Giusseppe Russolillo. “Los nutricionistas no estamos recomendando una dieta sin gluten para perder peso ni existe una evidencia científica de que siguiendo esta dieta se adelgace” manifiesta.

¿Cuál pudo ser el origen de esta tendencia?

Desde varias fuentes se señala el libro ‘Wheat Belly’ de William Davis (traducido al español como ‘Sin trigo, gracias’) como una de las causas del movimiento antigluten que se ha generado desde Estados Unidos y que se ha contagiado a otros países. Las tesis de Williams, que han obtenido repercusión en figuras tan mediáticas como Gwyneth Paltrow, han sido ampliamente rebatidas por trabajos como ‘Un análisis de las principales sentencias y tesis del libro ‘Barriga triguera’’ de la Universidad de Saint Paul.

Desde el punto de vista del panadero
“Es muy importante estudiar la causa. No creo que en Europa esta tendencia vaya a tener la misma incidencia que ha tenido en Estados Unidos y en Canadá” explica Jorge Pastor, presidente del Club Richemont España; una institución dedicada a la panadería de calidad. “Tenemos que ponernos en el contexto del consumidor norteamericano cuando come pan. Está comiendo un pan con alto contenido en gliadina (una glucoproteína que participa en la formación del gluten), procesos fermentativos cortísimos, elevados contenidos de grasa y de azúcar”.
Pastor reivindica el trabajo del panadero que vela por producir un pan de calidad. “Las soluciones existen y como panadero defiendo que nosotros, a través de la selección de materia prima, de masas madre de cultivo, de las fermentaciones, de procesos de degradación del gluten podemos ofrecer panes ricos, sabrosos y con contenidos de gliadina muy bajos. Eso es muy importante a la hora de mejorar la digestibilidad del pan.”

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