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Las harineras afrontan el coronavirus: el caso de Harinas Ylla 1878

Las harineras afrontan el coronavirus: el caso de Harinas Ylla 1878

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La empresa nos cuenta cómo está gestionando esta crisis a nivel empresarial y de clientela

Los negocios panaderos y pizzeros están recibido uno de los golpes más duros de la década. Al ser los más visibles para el ciudadano de a pie, la gente empieza a ser consciente de la situación depérdida e incertidumbre que están viviendo, pero no son los únicos afectados en el sector. Hoy ponemos el foco en otro eslabón de la cadena productiva: las harineras.

Nos coge el teléfono la empresa catalana Harinas Ylla 1878 para contarnos cómo están gestionando la crisis del coronavirus en su negocio. La harinera, situada en Vic, ha tenido una bajada de producción por el cierre de las pizzerías, uno de sus principales clientes. Los demás clientes que se mantienen son el sector pastelero, a medio gas, y las panaderías, que están abiertos, pero ofreciendo servicios mínimos.

Ylla enfoca la mayoría de su estrategia en la venta a profesionales, pero el incremento del consumo de harina en los hogares les ha hecho enderezar un poco la estrategia. “Tenemos una serie de clientes particulares de toda la vida que venían a comprarnos harina a la fábrica, por lo que hemos decidido repartírsela a domicilio para evitar que se desplacen”, explica Cristina Ylla, responsable de marketing de la empresa. Aunque en un principio solo lo habían orientado a los clientes habituales, “hemos recibido pedidos de toda Cataluña y hemos acabado mandando harina muy lejos”, afirma.

El parón económico no ha supuesto un alboroto para la empresa, que se ha salvado de hacer ningún ERTE, y solo ha necesitado hacer una reducción de jornada en algunos trabajadores por el ritmo de producción y por seguridad, para que no coincidan en turnos. El abastecimiento de trigo tampoco les supone un problema.

Cuando la materia prima llega a la fábrica, los trabajadores que están en contacto con gente del exterior, como los transportistas, “llevan máscara y guantes protectores, se lavan las manos, usan geles desinfectantes y mantiene la separación entre personas”, cuenta Ylla, enumerando las normas de seguridad recomendadas por la OMS que deben aplicar todos los trabajadores que estén en contacto con otras personas.

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La comunicación con los clientes, vital en momentos de crisis

Desde el inicio del confinamiento, las empresas han tenido la necesidad, más que nunca, de mantener un contacto fluido con sus clientes, pues el cierre obligatorio de muchos espacios de trabajo genera confusión y una sensación de lejanía respecto a las compañías. A pesar de que Harinas Ylla 1878 está considerada una empresa de primera necesidad -porque la creación de harina sirve para la elaboración del pan, un producto básico en la alimentación- y de que la fábrica sigue trabajando, su acción comunicativa ha pasado por informar a todos los profesionales de las medidas laborales y de protección que han tomado, transmitir un mensaje de seguridad y dejar claro que “pueden seguir confiando en nosotros, les seguiremos abasteciendo sin problema”, subraya la responsable de marketing. Otra de sus acciones ha sido la formación: “Hacemos distintas formaciones a lo largo del año y teníamos grabadas unas cuantas, por lo que decidimos hacérselas llegar a los clientes para que pudieran ver qué hacen otros profesionales y coger ideas”, comenta Ylla.

El auge de la venta de harina, una oportunidad para las panaderías

A pesar de que el consumo de harina en profesionales ha bajado, en los hogares se ha incrementado muchísimo y los supermercados han agotado diariamente sus existencias; ahí es donde las panaderías pueden tener un filón de negocio. “Nosotros envasamos las harinas profesionales en sacos de cinco quilos para vender a los particulares, pero hemos propuesto a nuestros clientes panaderos que ellos también la pueden vender, distribuyéndola en pequeñas bolsas, para ayudar a que los compradores de confianza no se desplacen, y que hagan algo de caja”, cuenta la responsable, propuesta que emplea como parte de la estrategia de comunicación ante esta crisis.

“Es de agradecer el esfuerzo que los panaderos están haciendo para preparar pan en las mejores condiciones posibles y en las circunstancias en las que nos encontramos; siguen abriendo sus tiendas como parte de un servicio público”, apunta Ylla, que espera que el hecho de que la gente está haciendo pan en casa sirva para que se valore más la labor del panadero artesano.

El catálogo de harinas de Ylla es amplio y los panarras encontrarán en él un mundo de posibilidades. “Las hay de muchos tipos que van en función del producto que se quiera hacer-comenta-. Para los que quieran preparar un pan convencional, les recomendamos la harina Pani; para pizzas y bollería básicas, la harina Brisa; y para los que opten por el producto ecológico, la harina molida en piedra T80.

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