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Los panaderos y pasteleros volvieron a celebrar la festividad de su patrón, San Honorato

Los panaderos y pasteleros volvieron a celebrar la festividad de su patrón, San Honorato

San Honorato

Es la primera vez en la historia que la festividad se desarrolló en medio de un estado de confinamiento global

El pasado sábado 16 de mayo se celebró San Honorato, el patrón de los panaderos. Una festividad que ahora se puede calificar como discreta. Todavía hay algunas asociaciones que lo celebran, pero no con la intensidad de antes. Este año además, ha sido  la primera vez en la historia que se ha desarrollado en unas circunstancias anómalas, en medio de un estado de confinamiento global a causa de la pandemia del Covid-19.

¿Quién fue San Honorato?

Según cuenta la tradición, San Honorato fue obispo de la localidad francesa de Amiens allá por el siglo VI. Nació en Port-leGrand, en Pothieu, no conociéndose con exactitud en qué fecha concreta, y murió en la misma localidad un 16 de mayo del año 600. Era miembro de una de las familias más importantes del país y practicó desde la infancia la virtud.

Parece ser que durante su consagración, Dios quiso confirmarle con un prodigio, y los asistentes vieron descender sobre su cabeza un rayo divino y un aceite misterioso. Cuando se supo en Port-leGrand que había sido proclamado al episcopado, su ama, que estaba en esos momentos cociendo pan en la casa paterna, acogió la buena nueva con completa incredulidad, y dijo que sólo se lo creería si la requemada pala para hornear que tenía en la mano echase raíces y se convirtiese en árbol.

Fiel a su palabra, a continuación plantó en el patio de la casa la pala, convirtiéndose en una morera que pronto dio flores y frutos. Todavía en el siglo XVI se seguía enseñando este árbol en la casa paterna de San Honorato. Desde entonces, floristas y panaderos se disputaron el santo patrón. Ganando los segundos.

Una buena ocasión para homenajear a los panaderos

Independientemente del origen de dicho patrón, no cabe duda que este año esta festividad también ha servido para reconocer la importante labor que realizan estos profesionales. Como en todas las catástrofes y desastres naturales que se han producido anteriormente en el mundo, en esta crisis del coronavirus los panaderos han cumplido con lo que consideran su deber: garantizar que el pan no falte en la mesa de nadie.

Por eso, como no podía ser de otra manera, están en primera línea, trabajando a diario desde muy temprano y arriesgando su salud, como todos los que están en el frente. Estos días se han sucedido muchas historias solidarias; panaderos que son recibidos con aplausos, cuando llegan a pueblos remotos llevando también medicinas y otros artículos esenciales; otros que regalan pan a personas y colectivos desfavorecidos; los que se lo acercan a su domicilio a las personas mayores, etc.

Sin duda, el pan ha sido y es el alimento esencial de la mayoría de las civilizaciones. Hoy en día sigue estando presente en nuestras mesas, acompañando nuestras comidas. Además, nutricionalmente hablando, cabe señalar que no sólo aporta hidratos de carbono, sino también proteínas, fibra, hierro, zinc, vitaminas, magnesio, potasio, niacina, ácido fólico y su contenido en colesterol es cero.

Así pues, felicidades por el esfuerzo de todos los panaderos y panaderas por hacernos llegar cada día este gran alimento, incluso en situaciones tan complejas como la actual.

¡Por muchos años más San Honorato, patrón de los panaderos y pasteleros!

 

Terpan

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