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Pizza presidencial

Pizza presidencial

13 enero, 2017pizza
Obama y Trump no se ponen de acuerdo ni para elegir una pizza

Puede parecer una exageración, pero lo cierto es que la pizza también tiene su espacio en la relación entre Barack Obama y su sucesor, Donald Trump. Tanto al presidente saliente como al entrante les encanta este delicioso plato, orgullo de Italia y Patrimonio de la Humanidad. Pero eso no deja de ser lo normal en un producto que goza de una gran aceptación en casi todo el mundo y, más aún, en los Estados Unidos. Tampoco debería ser una sorpresa, atendiendo al histórico de la relación entre los dos mandatarios, que ni siquiera coincidan a la hora de elegir el tipo de pizza que les gusta. Casi lo más sorprendente es que a los dos les gusta la pizza. Algo es algo.

En Estados Unidos es conocida la relación apasionada que Barack Obama estableció con las pizzas de un restaurante de Saint Louis. Todo empezó cuando el hombre que abandonará la Casa Blanca el 20 de enero de 2016 se presentaba a las elecciones presidenciales por primera vez, hace ocho años. En plena campaña, un miembro de su equipo fue a comprar unas pizzas para el, entonces, candidato y sus colaboradores que estaban de paso en Saint Louis. El encargado de la comanda eligió su pizzería favorita de la ciudad, Pi, llamada así porque la zona en la que está situado el local se corresponde con el código de área 314. Obama disfrutó con la elección de su subordinado y aseguró que era la mejor pizza que había probado en su vida.

Pero la cosa no quedó ahí. Siendo ya presidente, Obama dejó bien claro que su reacción inicial no era fruto del momento y siguió su particular idilio con la pizza de Pi. Hasta tal punto que invitó a los propietarios del restaurante a preparar su pizza en la cocina de la Casa Blanca. Por supuesto, aceptaron. Y como siempre pasa en estos casos, gozar del favor presidencial animó a los afortunados empresarios a ampliar sus horizontes y abrir un restaurante en la capital del país. De hecho, antes de que el local abriera sus puertas, los propietarios de Pi dieron sus primeros pasos en Washington en un foodtruck que se hizo muy popular entre los conciudadanos del hombre más poderoso del mundo.

Pizza y beneficios

La relación de Donald Trump con la pizza también viene de lejos y es, con toda seguridad, mucho más mediática y popular que la de su predecesor en el despacho oval. Como no podía ser menos, la puesta de largo de Trump comiendo pizza fue menos discreta que la de Obama. Corría el año 1995 y Pizza Hut acababa de lanzar en el mercado su primera pizza con el borde de masa relleno de queso. Toda una innovación. ¿A quién eligieron para promocionar el producto?. Han acertado: a Donald Trump. Y lo hicieron con un divertido anuncio que se emitió por primera vez durante la emisión de la final del campeonato universitario de baloncesto, uno de los grandes acontecimientos deportivos del país.

El spot no tiene desperdicio. Aparece Donald Trump vestido elegantemente en una lujosa habitación de hotel y se dirige a Ivana Trump, su famosa exmujer, con la que poco antes había protagonizado un tormentoso divorcio. De repente, el hoy futuro presidente le pregunta a una radiante Ivana: “¿Realmente piensas que es correcto lo que vamos a hacer?”. Ella le responde que sí, que lo hace todo el mundo. El realizador juega con las miradas de ambos y aparece una enorme caja de Pizza Hut. Donald Trump muestra a los espectadores que la nueva pizza se come al revés, hincándole primero el diente al borde relleno de queso.
El spot contiene más guiños al que fue uno de los divorcios multimillonarios más belicosos de la época. Por ejemplo, el momento final, en el que Ivana Trump quiere un trozo más de pizza y su exmarido le recuerda, elegantemente, que “en realidad solo tienes derecho a la mitad”.  En el haber del inminente hombre más poderoso del planeta hay que decir que la campaña fue un éxito y que la marca logró unos beneficios de 300 millones de dólares gracias al queso en el borde de la pizza.

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