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Pizza y productividad laboral

Pizza y productividad laboral

16 marzo, 2018

Según los resultados de un experimento del psicólogo, y fundador del centro de la retrospectiva avanzada, Dan Ariely,  profesor de Psicología y Conducta Económica de la Universidad de Duke, la motivación por comer pizza supera al dinero a la hora de ser un estímulo laboral. En el documento ‘Payoff: The Hidden Logic That Shapes Our Motivations’ (Recompensa: La lógica escondida que da forma a nuestras motivaciones’) publicado por la universidad de Duke (Estados Unidos) estudió los efectos de los estímulos en cuatro grupos de trabajadores de una fábrica de semiconductores. En el caso de 3 de los grupos se prometió un premio  si lograban el ensamble de cierta cantidad de chips al día durante una semana. El cuarto grupo no recibió ninguna propuesta ya que ejercía la labor de grupo de control en el experimento.

El primero de los grupos podría recibir un mensaje personal del jefe diciendo “bien hecho”; planteaba, por tanto, la recompensa personal. El segundo grupo tenía la promesa de recibir un bonus de 30 dólares si se conseguía el objetivo; mientras que el tercero tenía ante sí la recompensa de recibir un cupón de pizza gratis.

Tras el primer día, el equipo de la pizza tenía los mejores resultados con un 6,7 % de aumento de productividad respecto del grupo control. El segundo puesto lo ocupaba el equipo que tenía la promesa de una recompensa personal con 6,6 %. El grupo que tendría una recompensa económica registró unos resultados del 4,9 %. Sin embargo, esa situación cambió al final de la semana: el equipo que recibiría un mensaje personal del jefe escaló a la primera posición dejando en segundo lugar al que tenía la posibilidad de recibir pizza gratis. El que registró peores datos fue el equipo del bonus que fue un 6,5 % menos productivo que el grupo de control. La conclusión del estudio es que los elogios personales son más valorados que los premios tangibles o el dinero… y que la posibilidad de comer pizza es más estimulante que recibir una recompensa económica. De hecho, una de las cuestiones que ha señalado Ariely es que en el caso de la pizza como incentivo faltó un condicionante para hacerse con el primer puesto: que la pizza fuera entregada a domicilio y que, con ello, la familia comprobara de forma directa el reconocimiento de que había sido merecedor el trabajador.

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