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Roscón de Reyes clásico

traditional cake

Es una de las tradiciones más entrañables de las fiestas navideñas… donde se celebra la festividad de los Reyes Magos. Es esponjoso, dulce y está cargado de ilusión y una dosis de picardía. Quien se queda la faba paga y quien consigue el premio ¡se lleva la corona!. Una propuesta para el desayuno y la merienda del 6 de enero. ¿Te animas a prepararla en casa?

Ingredientes (para 8 personas):

– 350 g de harina de fuerza de trigo

– 25 g de levadura fresca de panadero

– 125 ml de leche entera

– 100 g de azúcar

– 75 g de mantequilla sin sal en punto de pomada

– 1 huevo entero

– 1 yema de huevo

– ralladura de 1 naranja

– 1 cucharada de ron añejo

– 1 cucharada grande de agua de azahar

– 1 cucharada pequeña de mantequilla para engrasar el cuenco

– 1/3 de una cucharada pequeña con sal fina

Para decorar: fruta escarchada, trozos de frutos secos…

Elaboración

Empezamos disolviendo la levadura en la leche. Calentamos los 125 ml de leche hasta que alcance una temperatura de 20 ºC a 40 ºC. Es muy importante que no esté muy caliente. Cuando esté a temperatura se desmenuza sobre ella la levadura fresca y se disuelve con la ayuda de una cuchara de madera. A continuación se tiene que dejar reposar durante unos 15 minutos.

Transcurrido ese tiempo, en un cuenco grande, se tamiza, con la ayuda de un colador, la harina de fuerza. Se hace un hueco en el centro y en él se echan 100 gramos de azúcar. Después se añade la ralladura de una naranja y a continuación se incorpora la leche con la levadura que ya ha reposado.

La técnica que se detalla a continuación es importante: se mezclan los ingredientes que se han quedado en el centro pero se incorpora solo un poco de la harina de alrededor. La mezcla que estamos haciendo tiene que llegar a formar una papilla algo espesa. A continuación se agrega, en este orden y dejando que absorba cada ingrediente, el ron, la yema de huevo, la sal y la mantequilla al punto de pomada. A continuación se añade el agua de azahar.

Con la ayuda de una espátula o una rasqueta de panadero añade el resto de la harina del volcán que hemos formado al principio. Se mezcla bien todo.

Seguidamente se espolvorea un poco de harina sobre la superficie de trabajo (una mesa, la encimera…) se saca la masa del cuenco y se empieza a amasar. Conviene enharinarse las manos para trabajar la masa y que el espacio en general y la zona de trabajo no estén fríos. Procura hacerlo en una zona caldeada. Se amasa con movimientos envolventes de fuera hacia adentro. Si se pega a la superficie de trabajo se espolvorea un poco más de harina (muy poquita) y se despega con la espátula. Se amasa solo durante unos 10 minutos y se deja reposar.

Transcurrido ese tiempo se vuelve a amasar hasta que la masa quede lisa y no se pegue. Se hace una bola con ella y se aparta.

Después se engrasa un cuenco con mantequilla. Cuando esté listo se coloca en él la masa. Se tapa y se deja reposar en un lugar cálido hasta que doble su tamaño. Cuando lo haya hecho se saca de nuevo a la superficie de trabajo y se amasa durante 10 segundos para desgasificarla. Cuando se le ha sacado el aire se forma una bola que se dobla hacia dentro cuatro o cinco veces. Se deja tapada en el cuenco en que ha crecido y se deja reposar 15 minutos.

En una bandeja de horno colocamos papel de hornear y colocamos, en su centro, un aro de metal engrasado en matequilla.

Volvemos a la masa y, con los dedos, hacemos un agujero en el centro y le empezamos a dar forma estirándolo poco a poco. Cuando en el hueco entre el aro que está esperando en el centro de la bandeja de horno… pasamos la masa a la bandeja y se ajusta la forma si es necesario.

Se bate un huevo y se pinta con la masa con el huevo batido. Se deja reposar de nuevo hasta que doble su tamaño. Hay que recordar que hay que hacerlo en un sitio cálido… Mientras se precalienta el horno a 160 ºC (con calor arriba y abajo).
Cuando haya crecido el roscón se vuelve a pintar. Después ya solo queda decorarlo a nuestro gusto  y hornearlo hasta que quede dorado (suele hacerlo en un horneado de 25 a 30 minutos). Cuando se haya horneado, se deja enfriar y se retira el aro metálico del centro (se puede utilizar un cuchillo). ¡Y ya está listo! Se puede comer tal cual o rellenarlo con nata o trufa… Los roscones pueden ser tan versátiles como nuestra imaginación.

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