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No habrá trigo bajo en gluten de la UE

La prohibición de cultivar trigo editado genéticamente mediante la técnica Crispr no implica que no lleguen a importarse productos de otros países que hayan recibido ese tratamiento.

Los jueces de la UE dictaron la semana pasada su decisión sobre la edición genética de Crispr en organismos como el trigo. Los equipara a los organismos modificados genéticamente (OMG), más conocidos como transgénicos, aunque estos últimos sean solo una clase de OMG. La interpretación del tribunal europeo se basa en la Directiva 2001/18/EC que define qué organismos se consideran legalmente OMGs en la UE y cuáles deben someterse a una regulación específica.

“En la práctica, esta decisión puede acabar restringiendo el uso comercial de estas técnicas a las grandes multinacionales del sector agroalimentario y ganadero y deja a Europa, a sus mejoradores y empresas de semillas y, en general, a su sector agroalimentario al margen del avance científico más importante de las últimas décadas en este campo” indica un artículo de opinión publicado el 27 de julio en agenciasinc.es y firmado por Josep M. Casacuberta investigador científico del CSIC en genómica de plantas y animales.

La edición genética de Crispr no existía en 2001 y equipararla a la trangénesis es un error, indica Casacuberta. “Las nuevas técnicas de edición genética con Crispr son una aproximación mucho más selectiva al permitir introducir una sola mutación que dará la característica buscada sin necesidad de introducir muchas mutaciones al azar y esperar obtener la que nos interesa. El objetivo de la edición genética no es pues la introducción de un gen nuevo (como en la transgénesis) sino la introducción de mutaciones puntuales, aunque se haga de manera mucho más dirigida.”

Los investigadores en este campo, como es el caso de el Dr. Francisco Barro, del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC con sede en Córdoba ha comentado, vía correo electrónico a P&P, que la decisión de la Corte europea no le ha sorprendido. “Realmente nunca he tenido esperanza que la UE diera un paso adelante cambiando la normativa de 2001. Está obsoleta y no recoge absolutamente nada de los nuevos desarrollos en edición de genes. Los jueces interpretan lo que hay. Claramente la UE tiene que cambiar la directiva de 2001 que regula los GMO y desarrollar otra que contemple la edición de genes. El problema es que no lo va a hacer”.

Serán, entonces, otras regiones del mundo, con legislaciones menos restrictivas, en las que desarrollen esta técnica en su sector agronómico: Estados Unidos, China, Japón y Australia podrían liderar estos cultivos. “Hay multitud de compañías nuevas, pequeñas y medianas empresas, que están desarrollando cosas, sin tener que pasar por las multinacionales, esto no será posible en la UE, y nos queda asociarnos con compañías USA o Chinas, o dejar de trabajar en esto. La UE no va a hacer nada, los cambios tecnológicos llegan y su regulación la dejan metida en cajones, pero seguiremos importando productos, como hacemos ahora con los transgénicos. La semana pasada apareció un artículo en ‘Nature Biotechnology’ de investigadores estadounidenses que habían corregido un gen responsable del colesterol alto en macacos, la aplicación en humanos es más que evidente. Sinceramente no creo que en Europa se investigue mucho más en esto; de hecho, los trabajos en animales o plantas en Europa son contadísimos, y con esta sentencia disminuirán mucho más. Luego se quejan de que cada vez hay más euroescépticos” ha concluido el Dr. Barro.

 


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