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Las panaderías y pizzerías deben implicarse para evitar el contagio de gripes y resfriados

Las panaderías y pizzerías deben implicarse para evitar el contagio de gripes y resfriados

Trabajar con alimentos es una responsabilidad para evitar extender las epidemias. Seguir las medidas higiénicas adecuadas evitará problemas a los clientes y empleados

La alerta sanitaria por el coronavirus ha reactivado la conciencia por la higiene en los espacios de trabajo, especialmente en aquellos que, como las panaderías y pizzerías, manipulan alimentos. Aunque en España no existe riesgo de contagio de este COVID-19, sí lo hay del resto de gérmenes, como los que ocasionan el resfriado o la gripe. 

La primera epidemia de gripe del año en España fue a semana del 30 de diciembre de 2019 al 5 de enero de 2020, pero esta es cíclica, por lo que no muy tarde habrá que enfrentarse a ella de nuevo y conviene estar preparado. 

Independientemente de las medidas que el Ministerio de Sanidad exige a los espacios gastronómicos -algunas se estudian al sacarse el carnet de manipulador de alimentos, otras hay que investigarlas por cuenta propia-, os proponemos algunos consejos para romper la cadena de contagio y curar en salud a clientes y empleados.

Medidas para combatir el contagio de gérmenes

Una de las medidas que puede considerar el restaurador es plantear una política que obligue a los trabajadores que se pongan enfermos a informar a sus responsables para ser conscientes del peligro del contagio. La acción más prudente sería mandar el trabajador a casa si enferma, pero como eso siempre no es posible -por la carga de trabajo o el equipo humano del que disponga el establecimiento- conviene extremar las medidas de higiene del empleado y, por ejemplo, hacerlo trabajar también con una mascarilla en caso de que su afección se contagie por vía oral. Para evitar saturar al enfermo, sería conveniente tener un plan de redistribución del trabajo para aliviarlos de presión.

Es importante revisar el protocolo y los métodos de limpieza y desinfección, y aumentar su frecuencia en los períodos más susceptibles de contagios. Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 minutos -especialmente después del contacto humano y con superficies compartidas-, evitar tocarse la cara -ojos, boca, nariz- son acciones que parecen sencillas pero que es necesario cumplir. Para la higiene, es importante disponer de toallitas desinfectantes, tanto para las manos de los empleados como para ofrecerlas a los compradores. Para estos últimos, sería útil colocar carteles sobre la higiene de manos y tos en el local.

Por último, es importante mantener el equipo humano saludable, animándolo a tomar precauciones para que mantengan el sistema inmunológico fuerte y, por ejemplo, sugiriendo que se vacunen anualmente de la gripe, un remedio preventivo que en España ofrece gratuitamente la Seguridad Social.

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