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Tres dulces históricos para celebrar el día de Todos los Santos

Tres dulces históricos para celebrar el día de Todos los Santos

Tres dulces históricos

Buñuelos de viento, huesos de santo y panellets son los protagonistas de esta tradicional festividad


La fiesta anglosajona de Halloween, cada vez, cuenta con más seguidores en nuestro país. Fantasmas, zombies o brujas decoran muchos escaparates y hasta vemos adultos y niños disfrazados al puro estilo USA. Ahora bien, esto no quita que sigamos celebrando la Castañada y que sigamos disfrutando de los dulces típicos de Todos los Santos.

En estos días podemos ver en los escaparates de las pastelerías productos tan tradicionales como los buñuelos de viento, los huesos de santo y, en la zona de Cataluña, Valencia y Baleares los panellets.

Así pues, aprovechando la ocasión, haremos un pequeño homenaje a estos dulces tan típicos en nuestro país en estas fechas, explicando un poco cómo llegaron a nosotros. Es decir, su origen.

bun%cc%83uelos_vientoLos delicados y sabrosos buñuelos de viento

Sutiles y delicados, tienen fieles seguidores en toda España, desde el País Vasco a Valencia o Andalucía. Pero, fue en el Madrid del siglo XVI donde comenzaron paulatinamente a tomar más arraigo. Anteriormente, en el Medievo, su consumo y elaboración fue guardada- y practicada- cuidadosamente entre los muros de conventos y palacios de todo el país.

De ahí a las casas de familia y las verbenas, en las que se ofrecían por churreros ambulantes en las fiestas de los pueblos. Buñuelo viene del vocablo romano bony que significa bulto o protuberancia, unas exquisitas “deformidades” que no hace tantos años- y aún ahora se conserva esta tradición en algunos lugares-, se tomaban recién fritos y espolvoreados de azúcar, acompañados de una copita de anís o un chocolate; su apelativo “de viento” se debe a que eran huecos.

La recuperación económica y la creatividad de los pasteleros los rellenaron de diversas cremas y comenzó la costumbre de tomarlos fríos como cualquier otro pastel. Que no resulten aceitosos y el bocado en conjunto sea ligero son dos condiciones básicas de un buñuelo bien hecho.

En cuanto a los rellenos, los más tradicionales eran los de tubérculos como la batata y también calabaza o cabello de ángel. En torno al siglo XVIII, vendrían las yemas y las natas, y a partir de ellas, la crema y chocolate. Después la avellana, la frambuesa…, y una amplia gama de sabores a gusto del consumidor.

huesos_de_santo
Los populares huesos de santo

Si bien los buñuelos de viento son los grandes protagonistas, los huesos de santo van inmediatamente después en cuanto a popularidad. Hechos con una pasta de almendra, azúcar y agua, el mazapán resultante después de darle forma de canutillo se deja secar para que adquieran esa consistencia algo dura; otros pasteleros optan por elaborarlos en el momento para que resulten más jugosos. Posteriormente, se rellenan de yema o batata simulando un hueso de caña y su tuétano, aunque ahora también los hay de otros sabores, desde la fresa al chocolate.

Un dulce que seguramente surgió de la antigua tradición de reliquias o exvotos, y que se empezó a vender a las puertas de ermitas, cementerios e iglesias.

Receta de Panellets de piñones clásicos
 
Los clásicos panellets

Son de origen catalán y se cree que fueron elaborados por primera vez en Barcelona; según datos del archivo del Gremio de Pasteleros de esta ciudad, “en 1796 existía venta ambulante de panellets en las calles lindantes a la Rambla…”. A Reus le atribuyen el mérito de haber enriquecido la fórmula original- almendras, fécula y miel- con diversas clases de frutas confitadas y piñones.

Pequeños y de formas variadas, se disfrutaban por Todos los Santos, un día considerado de júbilo por la mañana y de visita a los difuntos por la tarde: los panellets eran el postre de despedida para afrontar el 2 de noviembre, jornada entonces de ayuno y reunión familiar. Actualmente la composición se ha mejorado sustituyendo las féculas y la miel por el mazapán, el azúcar refinado y los huevos. Con los empiñonados como referente, también se comercializan en otros sabores: marron glacé, naranja, café,  limón, avellana, fruta de la pasión, praliné, chocolate….

“también son típicos en Baleares, Valencia y en algunos rincones de Aragón. Como panecillo, se vinculó al ritual cristiano de llevar pan a los altares y a la tradición arraigada en las Baleares de repartir pan, entre los pobres y necesitados el 1 de noviembre”. En definitiva, buñuelos de viento, panellets y huesos de santo son tres dulces históricos que han llegado a nuestros días con toda la fuerza de la tradición.

 

Terpan

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